¿Tienes alergias? ¡Revisa tu intestino!

La alergia es una reacción hipersensible de nuestro organismo ante uno o varios antígenos extraños por un error en el sistema inmunitario, ya que identifica determinadas moléculas inocuas como patógenos, cuando no lo son. Esta respuesta inmune inadecuada puede dar lugar a afecciones como el asma alérgica, la alergia alimentaria, la dermatitis atópica (eccema), la rinitis alérgica y la anaflilaxia.

¿Que factores se asocian a la aparición de alergias?

La genética

La genética puede desempeñar un papel importante en el desarrollo de alergias alimentarias, ya que pueden existir variaciones en los genes relacionados con la respuesta Th2 (vía inmune para las alergias). No obstante, cada vez está más claro que las exposiciones a antígenos durante los primeros años de vida son únicas en su capacidad de provocar una sensibilización alérgica o dar lugar a una tolerancia, ya que los factores ambientales son clave para el desarrollo de alergias. Por lo tanto la genética puede predisponer pero no es determinante.

La programación de la microbiota y el desarrollo del sistema inmune en los primeros años de vida

A lo largo de los últimos 50 años, durante los cuales los países desarrollados han experimentado un aumento sustancial en la incidencia de alergias, varios factores, como los hábitos dieteticos y la vida urbana versus rural han contribuido a modificar la composición de la microbiota, viéndose reducida su diversidad.

Las exposiciones microbianas en los primeros años de vida tienen un efecto sustancial en la composición de los microorganismos que colonizan el cuerpo humano. De hecho esta colonización empieza ya antes de nuestro nacimiento, en el útero materno. Hay diversos factores que influirán directamente en ésta colonización: la dieta de la madre y el estilo de vida durante el embarazo, el parto vaginal o por cesàrea, el estrés de la madre en la gestación, la lactancia (pecho o fórmula), la introducción de los primeros alimentos y el uso de medicamentos y/o antibióticos. Pues existe la hipótesis que sugiere que la ausencia de especies cruciales dentro de la microbiota da como resultado una maduración incompleta o alterada del sistema inmunitario de los mamíferos, lo que aumenta la sensibilidad a los alérgenos.

Los Hábitos alimentarios y el equilibrio intestinal

A parte de la programación en los primeros años de vida, también son importantes nuestros hábitos en todas las etapas de nuestra vida, para mantener un ecosistema de microorganismos los más rico y variado posible. Estos microorganismos forman parte de nuestra primera barrera contra la entrada de patógenos del exterior e interactúan con los antígenos. El tubo digestivo es la mucosa más extensa de nuestro cuerpo, albergando mayor número de microorganismo y convirtiéndose en el epicentro de nuestro sistema inmune.

Varios estudios recientes destacan el profundo efecto de la dieta en la composición de la microbiota intestinal y la conexión con las vías inmunológicas. Muchos de los alimentos que tradicionalmente se han considerado saludables, como la fibra dietética, el pescado y los elementos de la dieta mediterránea, ahora se pueden conectar a vías moleculares que promueven la salud intestinal y la tolerancia inmunológica. De hecho está demostrado que un mayor consumo de alimentos procesados ​​y densos en energía y un consumo reducido de alimentos ricos en nutrientes, como las frutas y verduras está vinculado a peores resultados del asma.

Por lo tanto, una alimentación basada en alimentos reales cómo las frutas, las verduras, las grasas saludables (del pescado, el aceite de oliva o el aguacate), la carne y huevos de buena calidad, la fibra fermentable (de los tubérculos como la patata o el boniato); regularán el estado de nuestras bacterias y producirá una mejor respuesta inmunitaria. 

Concretamente, la fibra fermentable que conseguimos al hornear patata y dejarla enfriar, es metabolizada por nuestras bacterias dando como resultado ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos AGCC tienen efectos tan importantes como: limitar el acceso de las bacterias patógenas al epitelio intestinal, promover la secreción de moco por las células epiteliales intestinales, así como estimular la reparación del tejido del epitelio intestinal; facilitando así la tolerancia a los antígeno alimentarios.

Deficiencia de moléculas reguladoras (Vit A, vit D y grasas Omega 3)

Determinados compuestos dietéticos participan en la organización y mantenimiento de los tejidos inmunitarios. Es el caso de las vitaminas A y D, las cuales contribuyen al equilibrio inmune intestinal induciendo un estado de tolerancia a antígenos inocuos.

Por otro lado, las grasas poliinsaturadas que dan lugar al ácido araquidónico, EPA y DHA se convierten en moléculas especializadas en la resolución de una inflamación y por tanto, permiten que el sistema inmune vuelva a un estado de equilibrio. La carencia de este tipo de grasas está asociada con la pérdida del control inmunitario.

Parásitos

El sistema inmunitario ha evolucionado, en gran parte, a través de su interacción con microbios y parásitos, una interacción que impulsa respuestas inmunitarias específicas o especializadas para tratar con los grupos de microorganismos que varían ampliamente.

Hay mucho debate sobre la interacción entre los helmintos (parásitos) y la enfermedad alérgica. La “Hipótesis de la higiene”, afirma que las infecciones, especialmente durante la infancia, pueden proteger contra las enfermedades alérgicas. De hecho, se sabe que las infecciones por helmintos inducen respuestas reguladoras que pueden ayudar al control de la inflamación (incluida la inflamación alérgica). Sin embargo, estas infecciones por helmintos también pueden inducir respuestas inmunes asociadas con la alergia.

A medida que esta hipótesis ha evolucionado, se le ha incorporado la alteración de la flora comensal intestinal beneficiosa, que podría ser el verdadero impulsor de la incidencia de enfermedades inflamatorias en el mundo occidental.

pH gástrico

El ácido del estómago es también una parte importante del sistema inmune. A parte de ser una primera barrera contra patógenos del exterior, un pH correcto es necesario para degradar correctamente las proteínas. Se ha demostrado que la toma de antiácidos disminuyen el ácido clorhídrico aumentando el potencial alergénico de los alimentos.

Conclusiones

Después de las hipótesis expuestas en los artículos revisados, extraemos la conclusión de que existen varios factores asociados a la aparición de alergias, entre ellos: el desarrollo del sistema inmune en los primeros años de vida, la interacción con microbios y parásitos y los hábitos dietéticos. Estos factores contribuyen al estado de una microbiota equilibrada y por lo tanto a una regulación del sistema inmunitario, evitando la sobreexpresión de la respuesta inmune Th2, protagonista de cuadros de tipo alérgico como el asma alérgico, la rinitis alérgica o la dermatitis atópica.

Publicado por INTEGRA Fisioteràpia i Salut

Fisioterapeuta numero de colegiada 7823 Experta en Psiconeuroinmunología clínica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora